Un restaurante tiene sus estrellas, un palacio tiene su clasificación. Los eventos no tenían nada: la Nota del radar llena ese vacío. Mide el interés en torno a un evento: la dificultad para entrar, quién se deja ver, dónde se celebra y cuán inminente es.
La Nota no juzga si una velada fue un éxito: nadie puede saberlo sin haber estado allí, y el radar nunca pretende saber lo que no ha verificado. Mide lo que se documenta: lo que un evento exige, publica y promete. Es el principio de las agencias de calificación: leer los hechos. La sensación, en cambio, no entra en la fórmula.
La suma ponderada da la Nota, sobre 100. La Clasificación Prestige de la portada ordena todos los eventos según esta misma nota: una sola fórmula, de arriba abajo en todo el sitio.
La nota también se lee en diamantes: ✦✦✦✦✦ a partir de 88, ✦✦✦✦ a partir de 76, ✦✦✦ a partir de 62, ✦✦ a partir de 48, ✦ por debajo.
356 eventos calificados. Las notas más altas del momento:
La Memoria del radar registra las ventanas de reserva y los agotamientos constatados. «Agotado en dos horas» es una medida de interés que ninguna fórmula puede sustituir: año tras año, estos registros irán afinando el criterio de acceso. Y cuando la redacción cruza ella misma las puertas, la ficha llevará la mención «vivido y verificado in situ».